La vuelta a Burgos: ocho despoblados del Arlanza a Las Merindades Ruta en coche por los pueblos abandonados de Burgos: Arlanza, Sierra de la Demanda, La Bureba y Las Merindades. Mapa, distancias, tiempos y coste de combustible. Despoblado.de Tabanera Tabanera aparece en el borde de Castrojeriz, donde el páramo se rompe en cuestas de cereal. Es una parada de contraste: a pocos minutos está uno de los conjuntos históricos más visitados del Camino de Santiago, y sin embargo el pueblo lleva décadas sin vecinos estables. Tabanera Villahizán Villahizán se esconde entre campos y caches, con la torre de la iglesia como única referencia vertical. El caserío es bajo, de adobe y piedra, y el silencio se rompe solo con el viento. Es una buena parada para entender cómo se despuebla una aldea de llanura sin que haya un drama visible. Villahizán Mazariegos Mazariegos queda al sur de Burgos, cerca del acceso al valle del Arlanza. Conserva muros, portones y alguna casa con tejado, pero el conjunto está muy deshabitado. Desde aquí la carretera empieza a ondular y el paisaje se vuelve más verde. Mazariegos Quintanilla de los Caballeros Quintanilla de los Caballeros es una de las paradas más meridionales. El pueblo se organiza en torno a una iglesia y varias casas de piedra, con huertas invadidas por la vegetación. El acceso es sencillo y el paseo corto, pero el lugar tiene esa mezcla de abandono y dignidad que aparece en pocos sitios. Quintanilla de los Caballeros Úzquiza Úzquiza da nombre al embalse que abastece a Burgos. El pueblo viejo quedó bajo el agua y solo se intuye cuando el nivel baja. La parada es un mirador: no hay casas que visitar, pero sí un paisaje que explica por qué se inundó un valle entero. Úzquiza Herramel Herramel está en la ladera que mira al embalse, entre robles y pinares. Es una parada corta, con casas dispersas y una pista de acceso que se complica con lluvia. El interés está en la posición: desde arriba se entiende la escala del valle inundado. Herramel Ceniceros Ceniceros aparece en el norte, en tierras de La Lora, con un paisaje de páramo y horizontes largos. El pueblo conserva la iglesia y varias casas de piedra caliza. Es la transición perfecta entre la Burgos agrícola y las primeras estribaciones de Las Merindades. Ceniceros Villalta Villalta cierra la ruta en Las Merindades, entre robledales y montes bajos. El conjunto es más compacto y la piedra dorada del norte sustituye a la caliza del sur. Si todavía queda luz, merece la pena pasear por las calles altas y mirar hacia los montes que separan Burgos de Cantabria. Villalta Arlanza, Demanda y Merindades